28 Enero del 2019 a las 14:54 pm

El Perú contra las 10 amenazas globales a la salud

La contaminación del aire y el cambio climático, así como la renuencia a la vacunación, son algunas de estas graves dificultades.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) establece planes y programas quinquenales destinados al avance de la salud mundial. El último (proyecto del 13° programa general de trabajo, 2019-2023) es llamado el plan de los tres mil millones. Se quiere que, en los próximos cinco años, mil millones tengan acceso universal a la salud, mil millones tengan protección ante las emergencias sanitarias y que mil millones más tengan mejor salud y calidad de vida.

Para lograr esos objetivos, la OMS estima que los gobiernos deben afrontar diez grandes amenazas a la salud pública. Hoy veremos cuáles son y cuánto impactan al Perú.

—Contaminación del aire y cambio climático—

Nueve de cada diez personas respiran aire contaminado, lo que causa siete millones de muertes anuales por cáncer, enfermedades pulmonares, derrames cerebrales e infartos cardíacos. El 90% de estos fallecimientos ocurre en países de bajos ingresos, como el Perú.
Las fuentes de contaminación son la industria, el transporte, la agricultura y la leña en cocinas de zonas rurales. Por otro lado, el cambio climático es causado por la quema de combustibles fósiles.

—Enfermedades no transmisibles—

El cáncer, las enfermedades del corazón y la diabetes causan 44 millones de muertes anuales, 15 millones de ellas prematuras (en personas de entre 30 y 65 años). Eso representa el 70% de las muertes del mundo, la mayoría en países de bajos ingresos económicos, dentro de los cuales está incluido el nuestro. El sedentarismo, el consumo de tabaco, la alimentación no saludable y el abuso del alcohol son las principales causas de esos males. La ley de alimentación saludable tiene el potencial de cambiar en gran parte ese sombrío futuro en el Perú.

—Pandemia mundial de gripe—

La OMS estima que en algún momento el mundo sufrirá una pandemia de gripe tan devastadora como la de 1918, que causó 90 millones de muertes antes de los vuelos de avión comerciales.
Una red de 153 instituciones de 114 países está continuamente monitoreando la circulación de los virus de la gripe con la esperanza de identificar temprano un virus de potencial pandémico.

—Entornos frágiles y vulnerables—

Uno de cada cinco habitantes del planeta vive en regiones donde la combinación de la falta de acceso a servicios básicos de salud y los factores climáticos (sequías, frío, calor) o sociales (guerras, desplazamientos) los pone en riesgo de muerte. En el Perú, el vergonzoso fallecimiento de cientos de niños y ancianos por el frío en las alturas andinas es un ejemplo; otro es el severo aumento de la mortalidad infantil en Venezuela.

—Resistencia a los antimicrobianos—

Su mal uso por los profesionales de la salud, la industria y el público en general ha hecho que los antibióticos, uno de los grandes avances de la salud pública del siglo XX, estén dejando de funcionar.
En el Perú, donde, además de su uso indiscriminado se pueden comprar sin receta médica en cualquier farmacia, hablamos de un problema muy serio. Nuestro país tiene, asimismo, una de las tasas más altas del mundo de bacterias de tuberculosis extremadamente resistentes a los antibióticos (XDR TB).

—Ébola y otras infecciones emergentes—

Durante el 2018, se produjeron dos brotes severos del ébola en la República Democrática del Congo. Si bien este problema no atañe directamente al Perú, otras infecciones emergentes como el zika sí nos han demostrado lo vulnerables que somos. La OMS sostiene que los países deben estar preparados para enfrentar la llamada enfermedad X, una eventualidad en la que un virus o una bacteria desconocida puedan causar una epidemia incontrolable.

—Atención primaria de salud deficiente—

La OMS considera que los países no han logrado desarrollar un sólido sistema primario de salud, aquel que es capaz de resolver el 85% de las enfermedades que afectan al ser humano en centros primarios de salud (léase postas médicas). La cultura de reverencia a los hospitales –en desmedro de centros de salud– ha hecho que en el Perú se tenga un sistema centralizado e ineficiente, en el que los hospitales hacinados no se dan abasto y miles de pacientes hacen colas desde la madrugada en citas que demoraron meses.

—Renuencia a la vacunación—

Esta –según la OMS– es una amenaza creciente y muy peligrosa. Grupos antivacunas han logrado permear diversas capas de la sociedad. Por eso, en el 2018 se ha visto la reaparición de enfermedades que se creían controladas.

Los casos de sarampión en el mundo aumentaron en un 30%, y en el Perú se vio el primer caso de sarampión después de 18 años. La reciente posición antivacuna de la representante de la Asociación Peruana de Consumidores y Usuarios (Aspec) nos demuestra que este es un problema creciente y está infiltrando instituciones aparentemente respetables.

—Dengue—

La OMS calcula que el 40% de la población mundial está en riesgo de contraer dengue, infección transmitida por mosquitos y que causa la muerte del 20% de los afectados.

El Perú no es la excepción. Durante el 2017 se produjeron 59.085 casos de dengue y 97 fallecimientos, los cuales disminuyeron a 2.954 y 17, respectivamente, durante el 2018. Lamentablemente, el uso de la única vacuna ha sido muy controversial por un aumento de los casos graves en personas previamente sensibilizadas.

—VIH—

A pesar de los adelantos en el tratamiento de la infección con el uso de antirretrovirales para infecciones establecidas y el uso de antirretrovirales para la prevención de la infección (PrEP), la OMS señala que más de un millón de personas mueren cada año por el sida. En el Perú, se han producido 117.797 casos de infección por el VIH y 41.684 de sida desde 1983; además, 72.000 personas estuvieron viviendo con VIH/sida en el 2017. 

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