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Julio

El tráfico estresante que existe en las horas puntas genera tensión, genera hasta rabia y provoca frustración en los conductores y pasajeros. La población prefiere ir a muy temprano a su centro de labores para así evitar el tráfico en las horas puntas.

En ciudades como Tokyo, Sao Paulo y Los Ángeles hay hasta ocho carriles en las autopistas, sin embargo en Lima, solo se llega a tres carriles. La ciudad se ha levantado sin dirección haciendo que cada vez más, las calles y avenidas estén más saturadas, y si a todo esto le sumamos que el parque automotor se ha incrementado en los últimos 20 años, tenemos como resultado el caos que vivimos a diario en la capital.

El psicólogo Tomás Angulo, indicó que el conductor limeño maneja a la defensiva Maneja siempre “evitando chocar” y a la vez ganar al tiempo. En todo momento está sometido a cuadros de estrés, haciendo que tengan predisposición para la agresión ya que el caos vehicular los frustra y a la vez genera que se despierte o se active un nivel alto de frustración.

“Estamos en un sistema que es altamente agresivo, si no manejas agresivo los demás te pasan por encima”, afirma el Dr. Tomás Angulo.

Ni los conductores inexpertos se libran de ello. Los conductores novatos luego de dos o tres meses se terminan contagiando de la forma de manejar de los demás, manteniendo el sistema en un círculo vicioso.

Según el estudio “Dimensiones sintomáticas psicopatológicas en conductores de Lima Metropolitana”, realizado a mil 985 conductores varones con edades de 18 a 76 años, se reveló que los choferes de todo tipo de vehículos sufren de dolores de columna, gastrointestinales, cardiovasculares y ataques de pánico, como producto del estrés diario de las pistas.